Preámbulo
Murga nacida en 1999 como parte de un taller de murga, desde el 2005 participa del Concurso Oficial de Carnaval. Dueño de un humor y un estilo muy particular, "el Queso" dice presente en este 2010, buscando "aquello"...
Tocá de Oído
Nos resultó difícil preparar el comenatrio del espectáculo de "los lácteos". Su libreto inteligente, la posibilidad de realizar varias lecturas del mismo, su vestuario jugado aunque coherente con el espectáculo -y con el estilo de la murga-, su maquillaje recargado y quizás grotesco, en fin, ingredientes todos que forman parte de una propuesta diferente a lo que "el Queso" nos tiene acostumbrados nos dificultó un poco la tarea.
Buscando "aquello" se nos pasó la función. Creemos que es posible marcar cuatro instancias bien marcadas, como son el salpicón, y los tres cuplés -Feldman, hacer el amor y el cuplé "en el cielo"-, en los que se encuentra tanto la crítica como el humor. El salpicón presenta una crítica política muy interesante -quizás, mostrando una faceta distinta de la murga-, que lo hace "rendir" muy bien. No le interesa solo buscar la risa, cosa que consigue cuando se lo propone, sino que parece buscar otra cosa, quizás la reflexión.
De los cuplés diremos que el de Feldman es muy interesante en tanto confusión, resulta muy creativo, aunque quizás sea un tanto flojo en lo tocante al humor. Por el contrario, el cuplé sobre hacer el amor -una temática muchas veces tocada en el carnaval por las murgas y otros conjuntos-, resulta más reidero, sin dejar por eso de marcar la hipocrecía que sobre el tema existe en la sociedad. Se cierra el cuplé con un "mensaje" final: hay que hablar de sexo, no hay que ver al tema como algo "tabú", prohibido, etc., sino que debemos de hablar del tema con todos, los padres, los amigos o "la abuela".
El cuplé "en el cielo", donde se encuentran Michael Jackson y el "Canario" Luna, creemos que es el cuplé más creativo y original que la murga presenta. Se nos habla de lo que nunca pasó, y se intenta comparar las historias de vida de dos músico tan distintos y distantes, que provoca la risa por lo disparatado y absurdo de la situación. En ese sentido, el cuplé nos hizo recordar a aquellos cuplés donde objetos materiales cobraban vida -caso del recordado cuplé del colchón, o el del calefón-, con la diferencia que en esos cuplés mencionados, los objetos denunciaban alguna realidad del país, generalmente en el salpicón. En el caso de Queso Magro, el disparate no denuncia nada, solo busca la risa y lo consigue.
De todas formas, "aquello" no se encuentra, porque no se define qué es. Así, la murga derrotada, vencida, se rinde y por ello se vende "por medio peso". En ese contexto, la murga canta unas estrofas pensadas en sus presentaciones futuras en Argentina, muy disfrutables por cierto.
Ahora bien, más allá del humor que "el Queso" desarrolla, más allá de los disparates y absurdos, nos quedó en la cabeza "aquello". Es casi inevitable pensar qué es aquello, y buscarle una respuesta, y quizás sea esto lo más rico del espectáculo, que amerita ser visto más de una vez. Buen año de Queso Magro, que lanzado a la búsqueda de aquello, quizás encontró una forma diferente de presentarse.